martes, 8 de diciembre de 2015

Diálogos sobre aspectos de ciencia y espiritualidad


Devoto: han sido discutidas recientemente las relaciones entre ciencia y espiritualidad. También  ha sido recalcado aquí la diferencia entre espiritualidad y religión. Mas aún así es difícil para mí, que tengo estudios científicos sobre mis espaldas, aceptar orientaciones espirituales. 

Maestro: Personas con formación científica tienen recelos para encarar el aspecto espiritual que llevan dentro de ellas mismas. Generalmente esta postura se presenta como desconfianza, como rechazo a tradiciones antiguas, o como un sentimiento de haber sido engañado, de alguna manera. Por lo tanto, confían mucho más en el potencial intelectual del ser humano. Lo que debe ser comprendido es que las mismas exageraciones cometidas por las religiones ocurren con los conocimientos científicos. 

Devoto: Pero la ciencia funciona, y ha salvado la humanidad del obscurantismo. 

Maestro: Si las religiones han cometido, y hasta continúan cometiendo, atrocidades, los conocimientos científicos han sido usados sistemáticamente para exterminar poblaciones enteras. Por otro lado si los descubrimientos científicos pueden salvar la humanidad de enfermedades y otros desastres, las tradiciones espirituales pueden ayudar a descubrir en el ser humano su verdadera identidad. 

Devoto: me cuesta trabajo introducirme en aspectos metafísicos, que me parecen aéreos, sin fundamentos creíbles. 

Maestro: La ciencia deambula en los aspectos físicos, en las energías conocidas y en sus aspectos gruesos, tal como lo es la propia materia. Mas es un error pensar que la espiritualidad recorre aspectos metafísicos. ¿O ustedes creen que hay metafísica en el silencio interior de una meditación? Es allí donde el ser humano puede vislumbrar su propia salvación. La ciencia puede alargar la vida física de un ser humano. Pero la espiritualidad puede revelarle, interiormente, que él mismo ha sido siempre eterno.


domingo, 9 de febrero de 2014

Un diálogo sobre Adaptabilidad, Inteligencia y Perdón


Devoto: un tema que se toca repetidamente en la espiritualidad es el perdón. Alguna vez escuchamos algo sobre este tema en nuestros encuentros. De lo que  me recuerdo había un elemento novedoso sobre el tema, menos ligado al tema ético y moral, y más relacionado con la biología.

Maestro: usted habla así porque introducimos el término de “adaptabilidad” cuando comentamos sobre el tema del “perdón”.

Devoto: efectivamente, ese abordaje del perdón me pareció nuevo. Si miramos en la biología, específicamente en la teoría de la evolución de Darwin, el tema de la adaptabilidad es esencial. La selección natural y la mutación son los dos mecanismos esenciales de esa teoría científica, en donde la adaptabilidad a nuevas circunstancias garantiza la supervivencia de las especies, de sus novedades evolutivas. Y algunas teorías ven allí la mejor definición del término “inteligencia”: “la capacidad de adaptación de un sujeto ante los diferentes desafíos”

Maestro: en nuestro abordaje siempre hemos usado el término “discontinuidad” como algo a ser elaborado por el devoto. La discontinuidad entre lo objetivo y lo subjetivo, que debe ser superada por la experiencia de la no-dualidad. Y esa experiencia de la no-dualidad trasciende la experiencia mental. Por eso recomendamos la práctica diaria, y la vivencia, del silencio interior.

Devoto: ¿pero qué tiene que ver la discontinuidad con la práctica del perdón?

Maestro: la discontinuidad es vivenciada por el ser humano como separación. Existe una creencia de que todo está separado. Y si todo está separado es porque alguna vez hubo una ruptura. Esa ruptura es creada por la mente, ya en los primeros años de vida del sujeto.

Devoto: no entiendo a donde quiere llegar…

Maestro: la ruptura es esencial para la formación de la personalidad, de una identidad, que no deja de ser una creencia adoptada por la mente.

Devoto: y la propia identidad es un tejido de retazos, como nos dicen algunas teorías sicológicas…

Maestro: esa es la esencia de la personalidad, y de la sensación de identidad que crea: la fragmentación.

Devoto: ¿y si la personalidad es fragmentada, ella ve el universo fragmentado?

Maestro: exactamente.

Devoto: ¿y como se puede resolver eso?

Maestro: si la personalidad es una creencia, en la forma de una costura de retazos, la solución no puede estar en ella. Recuerde que toda creencia es mental. Y allí, en la mente, existe separación, discontinuidad.

Devoto: ¿podemos volver al tema del “perdón”?

Maestro: para ver más claro la esencia del perdón, de los mecanismos que desencadena en el devoto, debemos entender que el problema del resentimiento, del odio, del rencor de la antipatía, de la inquina, etc., tiene raíces más sutiles.

Devoto: me imagino que se refiere a esa sensación de separabilidad que vive el sujeto, como personalidad.

Maestro: sí; podemos verificar que el bebé da su primer lloro justo en su primera vivencia de separabilidad. Es el inicio de la creación de esa costura, que se tornará después en su creencia de que es un cuerpo, una mente, separada del universo.

Devoto: mas las escrituras recomiendan la práctica del perdón en situaciones concretas: cuando somos heridos, cuando enfrentamos un enemigo, por ejemplo.

Maestro: su enemigo real es esa creencia de separabilidad. Digamos que el resto viene por añadidura.

Devoto: y volviendo al tema de la adaptabilidad…

Maestro: la adaptabilidad puede ser colocada   en el contexto de “continuidad”, en donde una posible ruptura, una discontinuidad es superada, trascendida.

Devoto: en este caso, una evolución de una especie representaría una continuidad, una solución a un peligro de extinción, ante cambios de la naturaleza (que serían sus enemigos casi explícitos). La especie se salva de la extinción, "continúa" existiendo, por un mecanismo de adaptabilidad.

Maestro: puede ser visto de esa manera; en ese caso, la discontinuidad representaría  la extinción.  Por outro lado, en un contexto personal, su enemigo puede ser real, físico, una nueva circunstancia, o un desafío.  Mas también puede ser sutil, puede estar dentro de usted mismo, y ser aún más letal. Y ese enemigo representa un peligro para la personalidad, pues puede traer más una ruptura, física o sutil, que pone en peligro la propia estructura del sujeto.

Devoto: ¿y cómo podemos reconocer un enemigo interno?

Maestro: usted siente rabia, odio, miedo y culpa por su sensación de separabilidad. Si usted elaborara su sensación de discontinuidad llegaría, rápidamente,  a una experiencia de unicidad.  

Devoto: ¿y como venzo ese problema?

Maestro: usted no necesita vencer nada. Todas las escrituras recomiendan la reconciliación con los enemigos externos e internos. Y esa reconciliación está en el contexto de elaborar la sensación de separabilidad con ellos. Este proceso es lo que llamamos de perdón. Y sus enemigos pueden resurgir de todas partes, en todos los momentos, y usted debe de nuevo perdonarlos. Y a esa capacidad del devoto la hemos llamado aquí  de Adaptabilidad Espiritual.

Devoto: tal vez a eso se refieran algunas escrituras; por ejemplo: que debemos perdonar hasta “sesenta veces siete”; un número que los especialistas nos dicen que representa “infinitas veces”. ¿Esto sería la práctica de una especie de inteligencia espiritual?

Maestro: Sí, mas tenga cuidado con juzgar a lo que usted llama de "enemigo", pues él puede ser una guía para su búsqueda interior, para colocar a luz las estructuras del ego. Mire el caso contrario: el de sus amigos. Usted se devota para ellos, los cuida, los protege. Mas también tiene miedo de perderlos, teme decepcionarlos, necesita de la aprobación de ellos. Eso es también una forma de esclavitud. Y toda forma de esclavitud separa. Por eso la elaboración de la "discontinuidad" o la práctica del perdón, de que hablamos aquí, está más allá de lo mental. Sólo puede ser compreendida por la práctica y vivencia del silencio interior. Allí dejan de existir amigos y enemigos. Pues todo es Paz. Todo es Transparente. Todo es Honesto. Todo permanece Íntegro.

 

martes, 17 de diciembre de 2013

Un diálogo sobre fragilidades


Devoto: en otro encuentro conversamos sobre el tema de la fragilidad. Como últimamente me he sentido débil, me gustaría tocar este tema.

Maestro: me parece que usted espera que le responda que su debilidad (o su fragilidad) no son verídicas, y que por el contrario usted es en el fondo una persona fuerte.

Devoto: sólo quería entender por qué en ciertas ocasiones ocurre esto conmigo.

Maestro: ¿le gustaría sentirse fuerte en este momento?

Devoto: por supuesto, eso es lo que más busco ahora.

Maestro: y ahora me diga, ¿qué problema existe en sentirse frágil, o en sentirse débil?

Devoto: no sé responder y la pregunta me parece sorprendente.

Maestro: en el fondo no hay nada errado en sentirse fragilizado. Si usted se sintiera fuerte todo el tiempo podría convertirse en una persona orgullosa, y eso bloquearía su percepción de lo espiritual.

Devoto: me parece que usted no coloca el orgullo como algo necesariamente malo…

Maestro: si somos objetivos, sólo podemos mirar la dificultad producida por algo así como el orgullo, sin necesidad de juzgar.

Devoto: ¿o sea, que los sentimientos que aparecen en los textos como pecaminosos no son necesariamente malos?

Maestro: ellos producen bloqueos para la percepción de lo Divino  que está en cada devoto. Y es responsabilidad de cada uno percibir las dificultades y sufrimientos que pueden producir este tipo de actitudes.

Devoto: volviendo al tema de la fragilidad…

Maestro: no hay nada errado en la fragilidad. Ella representa una fisura en el ego. Algo se rompió y usted se siente vulnerable. Pero en vez de sentirse acorralado, lo mejor es mirar por la abertura que dejó esa ruptura.

Devoto: ¿y qué puedo obtener de esa visión a través de la ruptura?

Maestro: podrá sentir una continuidad entre usted y lo que está afuera. Podrá conectarse con algo, y esa es la chance que se le da en este momento. De percibir algo verdadero, que está más allá de los preconceptos que contaminan su mente.

Devoto: en ciertos momentos me siento irritado y me enfrento con las personas.

Maestro: La irritación es una posible respuesta del devoto a un desafio, y  éste debe mostrar la máxima seriedad posible en el trabajo espiritual.  Es deber de cada devoto expresar el Cristo en todas las situaciones. Si usted se irrita no va a expresar el Cristo. Y la irritación sólo muestra la inseguridad del devoto, que no está parado en la Piedra, y aún edifica su estructura sobre la arena de la manifestación.

 

jueves, 21 de noviembre de 2013

O Som do Silêncio


O silêncio quando vem é som!
O silêncio quando toca é alma!
O silêncio quando faz desfaz:
Abre uma porta para a luz!

No horizonte há silêncio
No azul se faz silêncio
O fundo do mar permanece silencioso

A graça do Amor é o silêncio
O sentir mais reto é silente
O coração mais puro exprime o silêncio

No silêncio eu cresço
No silêncio eu vivo
No silêncio eu medito
Eu medito silencioso aqui e agora

Eu medito para silenciar
Aquele que me oprime
Eu medito para ressurgir
Do medo que me toca

Eu medito para devocionar
Eu medito para me aquietar

Que o silêncio venha
Que o silêncio fique

E que tu compreendas que as palavras ditas
Com afeto puro
Perpetuam esse silencioso sentir


(Clarice Knihs e Carlos Llanos)

sábado, 2 de noviembre de 2013

Un dialogo sobre la Paz y un aspecto de la dualidad

 
Devoto: en alguna ocasión estuvimos conversando sobre los aspectos de la dualidad relacionados con lo masculino y femenino, que no son exclusividad de hombres o de mujeres. Diríamos que representan aspectos complementares, como el yin e yang explicados en el taoísmo.

Maestro: el aspecto de complementariedad es fundamental para entender la dinámica de ese aspecto de la dualidad.

Devoto: me dejó intrigado cuando se refirió al hecho de que cada aspecto representa una fuerza, confinada en la finitud, implícita en la manifestación. ¿En el aspecto masculino que podríamos relacionar?

Maestro: El hombre (puede ser también una mujer ejerciendo el yang) es proveedor, defiende su casa, disfruta de su virilidad, del ejercicio de la fuerza, la confrontación; pero debe hacer todo esto de una manera civilizada. Y aquí tenemos un enfrentamiento entre esa fuerza y los aspectos represores de la civilización, bien estudiados en la sicología, que son impuestos para generar una convivencia posible entre las personas.

Devoto: ¿Y esa fuerza masculina cómo está relacionada con la Fuerza creadora que hemos conversado aquí?

Maestro: La Fuerza de que hemos hablado aquí es integradora, y por lo tanto explica porque el devoto(a) suele permanecer callado(a) ante un insulto, o permanecer sereno(a) ante el acontecimiento de una injusticia contra él/ella mismo(a). Esa Fuerza siempre está actuando en todos los seres vivos. La fuerza de confrontación que ejercen hombres y mujeres, en su día a día, está confinada a la temporalidad, a lo mental, a lo transitorio. La Fuerza de que hablamos aquí es centrada en el silencio, y por lo tanto está más allá de lo mental, de transitorio.

Devoto: ¿y como esto se ejerce en la práctica?

Maestro: Ante una emergencia, el devoto escoge la Fuerza para responder, y sabe perfectamente que ella no está relacionada con la pasividad. Por el contrario, el devoto percibe que la Fuerza es infinitamente mayor que cualquier fuerza humana posible. El devoto, en estas condiciones, no es pacífico. Él es la propia Paz manifestada.

Devoto: mas en este caso, la persona también puede ser catalogada como "civilizada".

Maestro: Esa Fuerza se fundamenta en un aspecto integrador, que en la práctica se muestra sereno y armonioso. Algunas tradiciones usan la palabra "compasión" para describir este hecho. Por lo tanto, la represión no aparece en su dinámica, pues de alguna manera la sabiduría y la comprensión  (que le son propias) son el telón de fondo de su palco de actuación.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Sobre un Amor Primordial


Devoto: un tema a ser colocado aquí es el de la expresión amorosa que el devoto debe mantener en el día a día.  Las tradiciones espiritualistas, tanto de oriente como de occidente, son explícitas en este tema.
Maestro: usted puede colocar como ejemplo los mandamientos cristianos, el principal de ellos hace referencia a este tema.

Devoto: la palabra mandamiento me crea la sensación de obligación, y esto me deja incomodado.
Maestro: ¿es para usted  una obligación respirar? ¿Se siente incomodado por esto?

Devoto: comprendo, pero miremos el mandamiento que habla sobre el amor a Dios, sobre todas las cosas.
Maestro: aquí está refiriéndose  de un Amor Incondicional, en todas las circunstancias. Un amor que podemos ya apreciar en las madres que aman sus hijos, sin importar que estos sean buenos, malos, bonitos, feos, religiosos, ateos, sabios, ignorantes, inteligentes, limitados, etc.

Devoto: mas usted está hablando de un amor materno, de un amor humano.
Maestro: a usted no se le exige más con respecto a Dios.

Devoto: entonces nos explique más sobre este amor a Dios.
Maestro: observe bien su concepto de Dios,  no le voy a preguntar cuál es pues no interesa  en este momento. Si observa bien la idea que tiene sobre Dios va a percibir que ella es un preconcepto. Y siendo un preconcepto usted va a tender a crear conflictos y tenciones dentro de usted. Muchas personas han sido muertas y siguen muriendo por preconceptos.

Devoto: ahora no entiendo nada, ¿como voy a amar a alguien sin conocerlo, sin tener una imagen mental?
Maestro: Lo que se le pide es un Amor incondicional, sin importar su creencia en Dios. Si su Amor es incondicional, con el tiempo podrá retirar su creencia, y sólo ese Amor quedará dentro de usted.

Devoto: creo que no entendí nada…
Maestro: si su Amor es incondicional, estará más allá de su mente, más allá del ámbito de las creencias, de los conceptos, de los preconceptos. Las escrituras son claras cuando dicen que toda sabiduría, conocimiento y poder son temporarios, y que sólo el Amor prevalece.

Devoto: ¿mas qué diferencia hay entre las prácticas devocionales, meditativas, oraciones y esa actitud amorosa?
Maestro: esas prácticas lo  ayudan a llegar a la frontera de la mente, y tal vez a vislumbrar ese Amor. Mas sin esa actitud amorosa incondicional usted no saldrá para el área espiritual, no podrá dar el salto final. Y esa actitud es el fondo  una decisión suya; como el amor que siente una madre por su hijo que, a pesar de ser natural, está sustentado por la anuencia de quien Ama.

Devoto: a mí  me parece difícil amar incondicionalmente…
Maestro: ese Amor Incondicional siempre ha estado dentro de su Ser. Basta su anuencia para tornarlo consiente y efectivo. Y así usted con el tempo amará incondicionalmente con la misma facilidad y naturalidad con que respira. Y podrá ejercitarlo y testarlo en todas las circuntancias de su vida, sean fáciles o  difíciles,  sobre todo em aquellas que le llegan por sorpresa. Finalmente podemos afirmar que ese Amor es lo único que realmente podemos llamar de “espiritual”.


lunes, 29 de julio de 2013

Algo sobre la culpa


Devoto: hemos hablado con alguna frecuencia sobre el tema de la culpa y de la tendencia de los seres humanos a juzgar. En alguna ocasión usted nos decía que siempre que sentíamos  culpa un veredicto, de un juicio interno, había sido previamente promulgado.

Maestro: digamos que la ejecución de un juicio es casi simultáneo con el sentimiento de culpa. Esa es una estructura típica del ego.

Devoto: si es una estructura del ego, no existiría una salida viable al problema de la culpa.

Maestro: El Ser no juzga y no puede ser juzgado. Quien juzga es el ego, la falsa identidad; y recibe un veredicto como vuelto. Ese juzgamiento es la semilla de la culpa.

Devoto: existen referencias al tema de la culpa en las escrituras sagradas. Por ejemplo en el cristianismo.

Maestro: primero verifiquemos el ambiente del juicio al que fue sometido Jesús. Los romanos y los sacerdotes del sinedrio sólo consiguieron juzgar al Jesús histórico. Sólo pudieron condenar su cuerpo al martirio. El Cristo que habitaba en ese cuerpo nunca juzgó y ningún juicio lo podría alcanzar.

Devoto: y en ese caso,  ¿cuál sería la enseñanza básica sobre la culpa?

Maestro: el Cristo dijo “no juzguéis y no seréis juzgados”. Y lo que quiso transmitir fue un mensaje claro: “disuelve tu ego en el Ser, y no habrá juzgamiento posible que salga de ti o que te alcance. Y por lo tanto no habrá culpa posible”.

Devoto: esto nos llevaría de nuevo al problema de la acción, de quien ejecuta una acción, del hacedor. El sujeto que la ejecuta siempre promulgará un veredicto sobre la misma.

 Maestro: manténgase centrado en el Ser. Esa es la roca, su lugar seguro. Todo movimiento que salga de ese estado será seguro. Y acontecerá aquello que llamamos aquí de “acción sin juzgar”.