viernes, 12 de abril de 2013

Materialidad y espiritualidad


El mundo material es regido por leyes conservativas, por ejemplo conservación de la masa, conservación de la energía, conservación de la cantidad de movimiento. De esta manera, si tiramos de un lado y colocamos en otro lugar algo va a quedar faltando en algún sitio. Algo va a estar empobreciéndose y algo se va a enriquecer de alguna manera. El dar para recibir es en el fondo ese ejercicio, se espera recibir algo para tapar algún hueco que quedó por ahí. Es un típico acto terrenal. Por este motivo la compasión, tal como la han expresado los santos, es un acto extraterreno. No es una acción de este mundo. En un acto compasivo quien da no espera nada de vuelta, y en el fondo  queda enriquecido. Es una acción silenciosa,  creativa, en donde las fuerzas conservativas del mundo no ejercen ninguna influencia. Por este motivo la compasión es la clave de la espiritualidad y de la trascendencia.

domingo, 16 de septiembre de 2012

De la fe y sus orígenes (diálogo con un maestro de la Advaita)


Devoto: en otras conversaciones usted nos habló sobre un aspecto conciliador que es inherente a la espiritualidad. En este sentido algunos hablan de la “lucha espiritual” como un proceso en donde el actor sería algo que llamamos de “guerrero espiritual”.

Maestro: sí, eso se hace evidente en algunos textos espiritualistas. Hablar de lucha y de guerrero espiritual crea automáticamente un escenario en la mente del devoto. Un campo en donde deberían ocurrir confrontaciones contra algo, contra alguien. A estos últimos los podríamos llamar de enemigos u opresores.

Devoto: ¿ese campo de batalla qué representa realmente?

Maestro: mire bien quien hace la pregunta. Allí está el campo de batalla. Podríamos decir que el escenario es la mente, y uno de los actores es el personaje que usted representa.

Devoto: al personaje lo hemos llamado en nuestros encuentros de “ego”.

Maestro: de allí vienen todas las preguntas, inclusive aquella de “donde está el campo de batalla”.

Devoto: en toda lucha debería haber por lo menos dos personajes para una confrontación.

Maestro: sí, eso es evidente. El otro personaje está en desacuerdo con algo que usted sostiene, con un argumento, con alguna posición, con un prejuicio, con alguna posesión. Es completa un escenario de conflicto.

Devoto: para abordar el tema sugeriría aclarar el tema de los dos personajes del conflicto.

Maestro: ese abordaje generalmente trae problemas. ¿No sería mejor analizar la esencia del desacuerdo y del conflicto?

Devoto: no estaba pensando en esa dirección pero podemos proseguir nuestra conversación.

Maestro: en un conflicto el elemento del desacuerdo tiene una dualidad inherente: representa un elemento de conflicto y también un elemento de intercambio. Son dos caras de una misma moneda. El enemigo es importante pues permite que esta dualidad emerja, que se haga evidente. Y así la misma puede ser disuelta por la comprensión. Esta comprensión representa una disolución de la dualidad, aquella que causó el conflicto. A esto los textos espiritualistas lo han llamado de “reconciliación”. Otros lo llaman de “arrepentimiento”.

Devoto: o sea que en una lucha espiritual el eje del conflicto no está exactamente en el enemigo, sino en aquello que se disputa.

Maestro: muchos textos espiritualistas llaman al enemigo de maligno, de demonio, de odio, o de todas aquellas debilidades que en la tradición cristiana son denominadas de pecados capitales. Pero cuando los mismos aparecen en el escenario del conflicto no son tan importantes en el proceso.

Devoto: esto me parece complejo.

Maestro: esos posibles enemigos sólo están allí para hacer evidente la naturaleza del conflicto, que siempre está ligada a la dualidad.

Devoto: esto es contradictorio, pues siempre queremos luchar contra algo, por un motivo.

Maestro: observe que el escenario es la mente, un lugar donde reina la dualidad.  Entrar en el conflicto como un personaje refuerza la dualidad, y como postre genera gratuitamente la culpa.

Devoto: ¿o sea que siempre que estemos en un escenario de conflicto habrá culpa?

Maestro: eso es correcto. En un escenario de conflicto siempre aparece la culpa. Y ella también pude ser observada como un síntoma de existencia de algún conflicto. Ella refuerza la dualidad, refuerza el conflicto y aparece como síntoma.  Este comportamiento es típico de sistemas que se retroalimentan, que se refuerzan mutuamente.

Devoto: y ahora hablemos sobre el “enemigo”, el “opresor”, el “contrincante”.

Maestro: la labor del contrincante es siempre positiva, pues coloca en evidencia un conflicto que estaba en potencial, o que estaba presente mas no era evidente. El conflicto aparece como una fisura del ego, y lo que surge de esta fisura es un aspecto del miedo, transfigurado en una forma específica, a la que llamamos comúnmente de culpa.

Devoto: ¿y que nos resta hacer ante el conflicto?

Maestro: todos los textos sagrados dan la misma solución: disuelva el aspecto dual que creó el conflicto. Esto hasta aparece en la práctica como una negociación. El elemento del conflicto debe ser colocado en una mesa para ser revisto. Esto está bien claro en los textos sagrados de la tradición cristiana.

Devoto: usted nos había hablado alguna vez sobre el salmo 23 de David.

Maestro: exactamente, observe este trecho: “Tu bastón y tu cayado me dejan tranquilo. Delante de mí preparas una mesa, en frente de mis enemigos. Unges mi cabeza con óleo y mi taza transborda”.

Devoto: parece ahora más claro ahora su significado…

Maestro: La mesa está siendo preparada por alguien, aquel que da seguridad y tranquilidad. Para negociar usted necesita de alguien que sea neutro, que no juzgue. El elemento del conflicto debe ser colocado sobre esa mesa de negociaciones.  El proceso de negociación representa una disolución de la dualidad. El resultado es un aspecto de integración, que se alcanza por la protección que tiene el devoto cuando participa sinceramente de un proceso de reconciliación. Esta sinceridad del devoto representa la verdadera naturaleza del guerrero espiritual. Y es la única arma que debe esgrimir en el conflicto.


jueves, 25 de agosto de 2011

Sobre necesidades (de un maestro de la Advaita)


Necesitamos sentirnos especiales pues esto ayuda a mitigar nuestras angustias, potencializadas por la percepción de finitud y temporalidad que percibimos en el mundo físico. Un aumento en la conciencia significa una amplificación de nuestra percepción: miramos y sentimos más allá del mundo físico, nuestro sentido de subjetividad se amplia y se integra. La discontinuidad entre lo subjetivo y lo objetivo se disuelve, por la iluminación de la fuerza manifestadora del universo. Por eso es tan difícil identificar a un santo, él no hace ningún esfuerzo para sentirse especial, actúa de manera natural, vive como los minerales, las plantas, los animales. Nace como una semilla germinada, se desarrolla como un árbol, florece, genera sus propias semillas y las esparce a su alrededor, sin preocuparse por los resultados. Su aparecimiento, transcurso y desaparecimiento en el mundo físico são experimentados claramente en su conciencia como manifestación, transformación y reintegración.


domingo, 10 de julio de 2011



Palestra sobre o livro

Ramana Meu Mestre


Palestrante: Roberto F. Gerbi


Sexta-feira

26 de agosto às 19h30


Auditório da Livraria Cultura

CasaPark Shopping Center

SGCV - Sul, Lote 22 –( Zona Industrial)

Guará, Brasília – DF

Tel: (61) 3410-4033

(site sobre Maha Yoga: vide aqui)

Mais informações clique aqui

lunes, 27 de junio de 2011

Ocho fragilidades de la condición humana (según el maestro yogui Milarepa)


1) Querer ser amado;
2) No querer ser criticado;
3) Querer ganar;
4) No querer perder;
5) Querer tener placer;
6) No querer tener incomodidad;
7) Querer ser reconocido;
8) No querer ser ignorado.

domingo, 24 de abril de 2011

Sobre fidelidad, actitud y Fe (tercera parte)

Devoto: en otra ocasión usted nos dijo que Fe y Amor se complementaban, siendo dos aspectos sobre la misma cosa.

Maestro: sólo afirmamos que había una sola forma de amar, y que para ejercerla la Fe era necesaria...

Devoto: esto parece contradictorio, pues todos percibimos que amar puede tener matices, intensidades, formas.

Maestro: usted lo percibe así por su fuerte identificación con el cuerpo y con la mente.

Devoto: yo amo como puedo hacerlo en este momento, sólo eso le puedo responder.

Maestro: veámoslo de la siguiente manera, cuando usted ama siente inseguridad por la posible pérdida del objeto de su amor; siente pánico sólo de pensar que la persona -a la que usted ama- lo puede dejar de amar en algún momento, o puede morir en algún instante…

Devoto: esto es verdad, a pesar de los esfuerzos que hago para olvidar ese tema…

Maestro: esto acontece con todos, no necesita sentirse cohibido.

Devoto: ¿mas por qué afirma que yo no estoy amando realmente?

Maestro: el Amor tiene que ser ejercido de manera incondicional. Observando bien esta afirmación podrá ver que todos los problemas e impedimentos citados anteriormente desaparecen.

Devoto: esto siempre aparece para nosotros como algo imposible de ejercer…

Maestro: observe que usted siempre ha venido amando con miedo, y esto suele ser hasta peligroso: produce los celos, los temores, la tendencia a ser posesivo, la agresividad, y en algunos casos puede hacer que usted se convierta en una persona violenta.

Devoto: ¿esto quiere decir que el miedo es un error en el contexto del amor?

Maestro: es verdad, pero necesita ser bien entendido. Usted no puede superar el miedo si no tiene las armas apropiadas, caso contrario será vencido, inexorablemente, como le ha ocurrido hasta ahora.

Devoto: eso lo percibo claramente, si me veo a mí mismo de manera honesta.

Maestro: la honestidad consigo mismo es fundamental, pues impide que el sujeto continúe engañándose.

Devoto: ¿y como la honestidad ayuda?

Maestro: observe bien la percepción del miedo dentro de usted mismo. Experimente lo que ocurre dentro de usted mismo, haga de cuenta que usted es un laboratorio en donde puede hacer experimentos para verificar un hecho: el miedo. ¿Cuales son esos miedos? ¿Miedo a perder su prestigio? ¿Miedo a perder algo en su carrera? ¿Miedo de fracasar? ¿Miedo a perder sus poses? ¿Miedo a perder el respeto de su familia? ¿Miedo a perder todo lo que invirtió en un relacionamiento? ¿Miedo a la muerte de seres queridos? ¿Miedo a su propia muerte?

Devoto: sí, veo esa gama de miedos dentro de mí.

Maestro: perfecto. El miedo es el grande enemigo, el que impide que usted ejerza el Amor Incondicional. Para superarlo necesita de una grande arma: la Fe.

Devoto: ahora parece más fácil mi comprensión sobre el asunto… Las escrituras cristianas hablan de Amor, Fe y Esperanza, ¿tiene que ver algo con lo que usted dice aquí?

Maestro: Perfectamente, y podrían ser llamadas de Amor, Fe y Alegría.

Devoto: eso hace sentido para mí.

Maestro: la Fe y la Alegría/Esperanza están bien sincronizadas entre sí. Las dos actúan como armas para que usted pueda amar de manera incondicional. Cuando usted consolida esas tres virtudes (Amor, Fe y Alegría) acontece un aumento de su Conciencia, usted se torna una persona diferente, y esto puede ser percibido a simple vista por las otros seres.

Devoto: pero la Fe implica en creer en algo…

Maestro: ya hemos discernido bastante sobre la Fe, y le debe haber quedado claro que ella tiene poco que ver con creencias. La creencia es netamente mental, y nosotros estamos interesados en trabajar con algo que está más allá de la mente. La mente es la que lo limita, la lo hace sentirse limitado. De allí surge el miedo, que es un enemigo peligrosísimo; tenga cuidado con él pues es bastante destructivo, le puede robar toda su energía y llevarlo a la depresión profunda. En este ámbito, cultivar la alegría por vivir es fundamental, la alegría por la existencia, que es un arma poderosísima contra el miedo y sus efectos nefastos.

Devoto: ¿pero cómo puedo actuar en el sentido correcto?

Maestro: recuerde que Dios siempre lo está buscando, que todo el sufrimiento que usted siente es un mensaje: de que usted está haciendo algo incorrecto, que está cometiendo un error fundamental. Ese error es su falsa identificación con el cuerpo y con la mente. Esa falsa identificación y el miedo que usted siente son dos caras de la misma moneda, del mismo "error original"… Vamos a Amar de manera incondicional! Ese es el Mensaje.

Devoto: esa idea de amar incondicionalmente me produce preocupación.

Maestro: entiendo...El aumento de la Conciencia (que hablamos anteriormente) se refleja en la práctica como Sabiduría. No necesita preocuparse, pues esa Sabiduría lo guiará siempre para que no tropiece.


viernes, 7 de enero de 2011

Sobre fidelidad, actitud y Fe (segunda parte)

Devoto: en algún otro momento usted había sugerido que la Fe abarcaría finalmente una tercera actitud y que además deberíamos tomar como ejemplo lo que ocurre con nuestros relacionamientos cotidianos. En el aspecto de fidelidad, con el que comenzamos esta conversación, encontramos muchas referencias en los relacionamientos humanos, por ejemplo en las relaciones de pareja o en entre padres e hijos.

Maestro: cuando usted se apasiona por un hombre o por una mujer moviliza una gran cantidad de energía en una dirección. En estas circunstancias hasta algunas cosas que pasan le parecen lejanas y pierden parte de su importancia. Esto es una actitud suya frente a un estímulo que ha aparecido en su frente. Y esto puede ocurrir en diferentes situaciones y momentos de nuestras vidas. Esta movilización de energía nos hace sentir vivos y nos da estímulos para seguir de alguna manera nuestro camino. Un problema que encontramos en esta situación es que las personas (o cosas) que encontramos en nuestro camino – y por las que nos apasionamos – tienen un carácter de transitoriedad que no podemos eludir, por más que hagamos esfuerzos mentales en este respecto, y esto termina por crearnos inseguridad.

Devoto: ¿y como podemos superar la inseguridad?

Maestro: la inseguridad funciona como un buen enemigo, no lo deja tranquilo en ningún momento, lo persigue en todo lugar, sin importar a donde usted decida ir. Pero en verdad ese supuesto enemigo le está diciendo que hay algo que usted tiene tiene que resolver, y la solución será crucial para sentirse feliz, para sentirse en paz. Por esto las antiguas escrituras siempre nos insinúan que debemos comprender nuestros enemigos (tanto internos como externos) y esta comprensión implica en una reconciliación. Si usted no se encamina en esta dirección sentirá otros aspectos colaterales: miedo, rabia, envidia, tristeza, etc.

Devoto: ¿y cual es el proceso adecuado para una reconciliación con nuestros enemigos?

Maestro: esta reconciliación implica en un dialogo honesto con nuestra inseguridad; en ser siempre honestos con nosotros mismos.

Devoto: ¿y que tiene que ver todo esto con el tema de la Fe?

Maestro: la Fuerza tiene un sentido. Ella es actuante y está apuntando siempre una dirección: hacia usted. Ella lo ha venido buscando desde tiempos inmemoriales; en este momento lo está abrazando y usted no lo percibe. Ese aspecto de Fidelidad Divina es descrito claramente en las antiguas escrituras.

Devoto: yo no percibo esa fidelidad...

Maestro: la no percepción continua de la Fuerza ocurre porque el sujeto está distraído por la turbulencia mental. Sólo en algunos momentos el sujeto tiene destellos sobre su existencia. Por eso las escrituras recomiendan desplazar por lo menos parte de la energía que gastamos en nuestros relacionamientos con personas y cosas externas para relacionarnos con la Fuerza. Esto es la esencia de los grandes mandamientos expresados en las sagradas escrituras.

Devoto: esto parece bastante complicado en la práctica...

Maestro: un poco de atención diaria garantiza una avance en la concientización de la Fuerza, pues Ella siempre nos está buscando. Podríamos decir, casi literalmente, que Ella nos está tocando.

Devoto: ¿y por que tenemos tanta dificultad para percibir esto?

Maestro: estamos distraídos y gastamos mucha energía en reforzar nuestra falsa identidad con el cuerpo y con la mente. Esta falsa identidad es denominada en varios sistemas espiritualistas como “ego”.

Devoto: es incomprensible que algo que esté tan cerca de nosotros no pueda ser percibido.

Maestro: no vale la pena hacer indagaciones sobre el porqué esto ocurre. Si conseguir poco a poco calmar la mente con la práctica diaria y disciplinada de la Meditación y de la Devoción todo ocurrirá naturalmente. La Fuerza nunca lo ha abandonado y nunca lo abandonará. Ella está simplemente esperando que usted le abra la puerta. Ella no derrumbará una puerta que esté cerrada. Esto es parte del aspecto amoroso que la impregna: el profundo respeto tiene por usted.

Devoto: esto implicaría en que hay una separación real entre la Fuerza y el sujeto.

Maestro: abrir o cerrar la puerta es una decisión suya, de cada sujeto, en esto puede ser comprendido un profundo aspecto de la libertad del ser humano.

Devoto: ¿como puedo sentir el toque constante de la Fuerza?

Maestro: cuando usted silencia su mente y se entrega a Ella estará ejerciendo la Meditación y la Devoción. Usted se abre a la Fuerza y es impregnado por Ella, tomando simultáneamente conciencia de este acontecimiento. Vea los riachos limpios desembocando en el mar, la estructura íntima del agua del riacho y del mar son iguales, pueden variar algunos componentes minerales del agua, pero la estructura interna es la misma. El acontecimiento al que nos referimos es un encuentro de dos cosas que tienen la misma esencia.

Devoto: aún no queda claro ese aspecto del toque…

Maestro: cuando decimos que la Fuerza lo está tocando constantemente, no hacemos sólo referencia a un toque en su espalda, en su rostro, o algo por el estilo. El sentido es más profundo y poético. La Fuerza lo está tocando como haría un gran músico con su fino instrumento musical. Ella se está queriendo expresar a través de usted, emitir una suave vibración, un suave canto, que da a cada uno su propia identidad.

Devoto: ¿esto quiere decir que cada uno de nosotros representa un canto único de la Fuerza manifestadora?

Maestro: exactamente, y esto se aproxima mucho más de la Realidad, si comparamos con aquel ejemplo del riacho desembocando en el Océano infinito e inmortal. Cuando la Fuerza y la actitud del Devoto se sincronizan ocurre algo maravilloso, que resuelve todos los problemas. Sin embargo, con este acontecimiento no se pierde nuestra identidad: la Fuerza se manifiesta a través de cada criatura de manera única y singular. De cierta manera es válido decir que somos hijos unigénitos de Dios.

Devoto: ¿podría hacernos un último comentario sobre este tema que hemos tocado aquí?

Maestro: todos los grandes maestros se despiden de sus devotos de manera similar: “Que Dios lo bendiga…”. Pero recuerde que Dios lo busca, lo bendice constantemente, y lo viene haciendo así desde el comienzo de la eternidad. Tener siempre claro este aspecto es la tercera actitud de la Fe. Esto lo ayudará a tener perseverancia, paciencia y alegría en su camino.