domingo, 24 de abril de 2011

Sobre fidelidad, actitud y Fe (tercera parte)

Devoto: en otra ocasión usted nos dijo que Fe y Amor se complementaban, siendo dos aspectos sobre la misma cosa.

Maestro: sólo afirmamos que había una sola forma de amar, y que para ejercerla la Fe era necesaria...

Devoto: esto parece contradictorio, pues todos percibimos que amar puede tener matices, intensidades, formas.

Maestro: usted lo percibe así por su fuerte identificación con el cuerpo y con la mente.

Devoto: yo amo como puedo hacerlo en este momento, sólo eso le puedo responder.

Maestro: veámoslo de la siguiente manera, cuando usted ama siente inseguridad por la posible pérdida del objeto de su amor; siente pánico sólo de pensar que la persona -a la que usted ama- lo puede dejar de amar en algún momento, o puede morir en algún instante…

Devoto: esto es verdad, a pesar de los esfuerzos que hago para olvidar ese tema…

Maestro: esto acontece con todos, no necesita sentirse cohibido.

Devoto: ¿mas por qué afirma que yo no estoy amando realmente?

Maestro: el Amor tiene que ser ejercido de manera incondicional. Observando bien esta afirmación podrá ver que todos los problemas e impedimentos citados anteriormente desaparecen.

Devoto: esto siempre aparece para nosotros como algo imposible de ejercer…

Maestro: observe que usted siempre ha venido amando con miedo, y esto suele ser hasta peligroso: produce los celos, los temores, la tendencia a ser posesivo, la agresividad, y en algunos casos puede hacer que usted se convierta en una persona violenta.

Devoto: ¿esto quiere decir que el miedo es un error en el contexto del amor?

Maestro: es verdad, pero necesita ser bien entendido. Usted no puede superar el miedo si no tiene las armas apropiadas, caso contrario será vencido, inexorablemente, como le ha ocurrido hasta ahora.

Devoto: eso lo percibo claramente, si me veo a mí mismo de manera honesta.

Maestro: la honestidad consigo mismo es fundamental, pues impide que el sujeto continúe engañándose.

Devoto: ¿y como la honestidad ayuda?

Maestro: observe bien la percepción del miedo dentro de usted mismo. Experimente lo que ocurre dentro de usted mismo, haga de cuenta que usted es un laboratorio en donde puede hacer experimentos para verificar un hecho: el miedo. ¿Cuales son esos miedos? ¿Miedo a perder su prestigio? ¿Miedo a perder algo en su carrera? ¿Miedo de fracasar? ¿Miedo a perder sus poses? ¿Miedo a perder el respeto de su familia? ¿Miedo a perder todo lo que invirtió en un relacionamiento? ¿Miedo a la muerte de seres queridos? ¿Miedo a su propia muerte?

Devoto: sí, veo esa gama de miedos dentro de mí.

Maestro: perfecto. El miedo es el grande enemigo, el que impide que usted ejerza el Amor Incondicional. Para superarlo necesita de una grande arma: la Fe.

Devoto: ahora parece más fácil mi comprensión sobre el asunto… Las escrituras cristianas hablan de Amor, Fe y Esperanza, ¿tiene que ver algo con lo que usted dice aquí?

Maestro: Perfectamente, y podrían ser llamadas de Amor, Fe y Alegría.

Devoto: eso hace sentido para mí.

Maestro: la Fe y la Alegría/Esperanza están bien sincronizadas entre sí. Las dos actúan como armas para que usted pueda amar de manera incondicional. Cuando usted consolida esas tres virtudes (Amor, Fe y Alegría) acontece un aumento de su Conciencia, usted se torna una persona diferente, y esto puede ser percibido a simple vista por las otros seres.

Devoto: pero la Fe implica en creer en algo…

Maestro: ya hemos discernido bastante sobre la Fe, y le debe haber quedado claro que ella tiene poco que ver con creencias. La creencia es netamente mental, y nosotros estamos interesados en trabajar con algo que está más allá de la mente. La mente es la que lo limita, la lo hace sentirse limitado. De allí surge el miedo, que es un enemigo peligrosísimo; tenga cuidado con él pues es bastante destructivo, le puede robar toda su energía y llevarlo a la depresión profunda. En este ámbito, cultivar la alegría por vivir es fundamental, la alegría por la existencia, que es un arma poderosísima contra el miedo y sus efectos nefastos.

Devoto: ¿pero cómo puedo actuar en el sentido correcto?

Maestro: recuerde que Dios siempre lo está buscando, que todo el sufrimiento que usted siente es un mensaje: de que usted está haciendo algo incorrecto, que está cometiendo un error fundamental. Ese error es su falsa identificación con el cuerpo y con la mente. Esa falsa identificación y el miedo que usted siente son dos caras de la misma moneda, del mismo "error original"… Vamos a Amar de manera incondicional! Ese es el Mensaje.

Devoto: esa idea de amar incondicionalmente me produce preocupación.

Maestro: entiendo...El aumento de la Conciencia (que hablamos anteriormente) se refleja en la práctica como Sabiduría. No necesita preocuparse, pues esa Sabiduría lo guiará siempre para que no tropiece.


viernes, 7 de enero de 2011

Sobre fidelidad, actitud y Fe (segunda parte)

Devoto: en algún otro momento usted había sugerido que la Fe abarcaría finalmente una tercera actitud y que además deberíamos tomar como ejemplo lo que ocurre con nuestros relacionamientos cotidianos. En el aspecto de fidelidad, con el que comenzamos esta conversación, encontramos muchas referencias en los relacionamientos humanos, por ejemplo en las relaciones de pareja o en entre padres e hijos.

Maestro: cuando usted se apasiona por un hombre o por una mujer moviliza una gran cantidad de energía en una dirección. En estas circunstancias hasta algunas cosas que pasan le parecen lejanas y pierden parte de su importancia. Esto es una actitud suya frente a un estímulo que ha aparecido en su frente. Y esto puede ocurrir en diferentes situaciones y momentos de nuestras vidas. Esta movilización de energía nos hace sentir vivos y nos da estímulos para seguir de alguna manera nuestro camino. Un problema que encontramos en esta situación es que las personas (o cosas) que encontramos en nuestro camino – y por las que nos apasionamos – tienen un carácter de transitoriedad que no podemos eludir, por más que hagamos esfuerzos mentales en este respecto, y esto termina por crearnos inseguridad.

Devoto: ¿y como podemos superar la inseguridad?

Maestro: la inseguridad funciona como un buen enemigo, no lo deja tranquilo en ningún momento, lo persigue en todo lugar, sin importar a donde usted decida ir. Pero en verdad ese supuesto enemigo le está diciendo que hay algo que usted tiene tiene que resolver, y la solución será crucial para sentirse feliz, para sentirse en paz. Por esto las antiguas escrituras siempre nos insinúan que debemos comprender nuestros enemigos (tanto internos como externos) y esta comprensión implica en una reconciliación. Si usted no se encamina en esta dirección sentirá otros aspectos colaterales: miedo, rabia, envidia, tristeza, etc.

Devoto: ¿y cual es el proceso adecuado para una reconciliación con nuestros enemigos?

Maestro: esta reconciliación implica en un dialogo honesto con nuestra inseguridad; en ser siempre honestos con nosotros mismos.

Devoto: ¿y que tiene que ver todo esto con el tema de la Fe?

Maestro: la Fuerza tiene un sentido. Ella es actuante y está apuntando siempre una dirección: hacia usted. Ella lo ha venido buscando desde tiempos inmemoriales; en este momento lo está abrazando y usted no lo percibe. Ese aspecto de Fidelidad Divina es descrito claramente en las antiguas escrituras.

Devoto: yo no percibo esa fidelidad...

Maestro: la no percepción continua de la Fuerza ocurre porque el sujeto está distraído por la turbulencia mental. Sólo en algunos momentos el sujeto tiene destellos sobre su existencia. Por eso las escrituras recomiendan desplazar por lo menos parte de la energía que gastamos en nuestros relacionamientos con personas y cosas externas para relacionarnos con la Fuerza. Esto es la esencia de los grandes mandamientos expresados en las sagradas escrituras.

Devoto: esto parece bastante complicado en la práctica...

Maestro: un poco de atención diaria garantiza una avance en la concientización de la Fuerza, pues Ella siempre nos está buscando. Podríamos decir, casi literalmente, que Ella nos está tocando.

Devoto: ¿y por que tenemos tanta dificultad para percibir esto?

Maestro: estamos distraídos y gastamos mucha energía en reforzar nuestra falsa identidad con el cuerpo y con la mente. Esta falsa identidad es denominada en varios sistemas espiritualistas como “ego”.

Devoto: es incomprensible que algo que esté tan cerca de nosotros no pueda ser percibido.

Maestro: no vale la pena hacer indagaciones sobre el porqué esto ocurre. Si conseguir poco a poco calmar la mente con la práctica diaria y disciplinada de la Meditación y de la Devoción todo ocurrirá naturalmente. La Fuerza nunca lo ha abandonado y nunca lo abandonará. Ella está simplemente esperando que usted le abra la puerta. Ella no derrumbará una puerta que esté cerrada. Esto es parte del aspecto amoroso que la impregna: el profundo respeto tiene por usted.

Devoto: esto implicaría en que hay una separación real entre la Fuerza y el sujeto.

Maestro: abrir o cerrar la puerta es una decisión suya, de cada sujeto, en esto puede ser comprendido un profundo aspecto de la libertad del ser humano.

Devoto: ¿como puedo sentir el toque constante de la Fuerza?

Maestro: cuando usted silencia su mente y se entrega a Ella estará ejerciendo la Meditación y la Devoción. Usted se abre a la Fuerza y es impregnado por Ella, tomando simultáneamente conciencia de este acontecimiento. Vea los riachos limpios desembocando en el mar, la estructura íntima del agua del riacho y del mar son iguales, pueden variar algunos componentes minerales del agua, pero la estructura interna es la misma. El acontecimiento al que nos referimos es un encuentro de dos cosas que tienen la misma esencia.

Devoto: aún no queda claro ese aspecto del toque…

Maestro: cuando decimos que la Fuerza lo está tocando constantemente, no hacemos sólo referencia a un toque en su espalda, en su rostro, o algo por el estilo. El sentido es más profundo y poético. La Fuerza lo está tocando como haría un gran músico con su fino instrumento musical. Ella se está queriendo expresar a través de usted, emitir una suave vibración, un suave canto, que da a cada uno su propia identidad.

Devoto: ¿esto quiere decir que cada uno de nosotros representa un canto único de la Fuerza manifestadora?

Maestro: exactamente, y esto se aproxima mucho más de la Realidad, si comparamos con aquel ejemplo del riacho desembocando en el Océano infinito e inmortal. Cuando la Fuerza y la actitud del Devoto se sincronizan ocurre algo maravilloso, que resuelve todos los problemas. Sin embargo, con este acontecimiento no se pierde nuestra identidad: la Fuerza se manifiesta a través de cada criatura de manera única y singular. De cierta manera es válido decir que somos hijos unigénitos de Dios.

Devoto: ¿podría hacernos un último comentario sobre este tema que hemos tocado aquí?

Maestro: todos los grandes maestros se despiden de sus devotos de manera similar: “Que Dios lo bendiga…”. Pero recuerde que Dios lo busca, lo bendice constantemente, y lo viene haciendo así desde el comienzo de la eternidad. Tener siempre claro este aspecto es la tercera actitud de la Fe. Esto lo ayudará a tener perseverancia, paciencia y alegría en su camino.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Sobre fidelidad, actitud y Fe (primera parte)

Un dialogo sobre fidelidad, actitud y Fe con un maestro de la Advaita (no dualidad).
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Maestro: hasta aquí nos hemos referido a algo que está más allá de lo mental, que actúa sin ningún control posible de nuestra parte. A este algo lo hemos denominado de Fuerza, para denotar el aspecto de su dinamismo; usted también lo puede denominar de Dios, si le place...

Devoto: las antiguas escrituras hacen referencia al término fidelidad, aplicado a la Fuerza y a los devotos, que también tendría impacto en las relaciones humanas, por ejemplo en la vida conyugal, ¿podría comentarnos sobre esto?

Maestro: el término referido en las escrituras indica la confianza del devoto en la Fuerza. Colocaría la palabra confianza en cursivas pues la misma se refiere a la perfecta conciencia de que nosotros no hacemos nada. Es esa fuerza la que actúa a través de cada uno, y sobre ella no tenemos el menor control posible. Ella tiene un plano que es incomprensible para nuestra mente. Sólo podemos ser activos con nuestra actitud.

Devoto: ¿y que actitud deberíamos tener?

Maestro: una actitud positiva es siempre intentar hacer todo el bien que nos sea posible. La sola intensión sincera es suficiente, pues como humanos podemos siempre errar, por varios motivos: erramos sin querer o por estar confundidos, etc. Toda acción trae sus consecuencias que tenemos que aprender a aceptar y a elaborar.

Devoto: pero es inevitable sentir culpa ante un error nuestro...

Maestro: perciba bien que en este ámbito el sentimiento de culpa no tiene sentido, ¿como podríamos sentir culpa de algo, si no tenemos control sobre nada? Si percibimos un error nuestro lo mejor es silenciar la mente y conectarnos con la Fuerza, esa es otra actitud positiva que podemos tener.

Devoto: hacer el bien y conectarnos con la Fuerza (ante la percepción de un error nuestro) serían dos actitudes positivas, pero ¿cuál sería el sentido de practicarlas? ¿Existe una real referencia en las escrituras sobre su utilidad?

Maestro: esas dos actitudes positivas y su perfecta comprensión fueron denominadas por los autores de las antiguas escrituras con la palabra "Fe".

Devoto: ¿podría comentar más sobre el significado de la palabra "Fe", en el sentido de aumentar nuestra comprensión?

Maestro: observe que el sentido de la palabra Fe es netamente integrador, somos esa Fuerza manifestada, y el mayor error es no identificarnos plenamente con Ella.

Devoto: ¿y en la práctica cuál es el impacto real?

Maestro: la Fe mueve la montaña de la incomprensión, de la falsa identidad que tenemos con el cuerpo y con la mente, nos libera del mayor error posible, aquel que es denominado de "original" en las antiguas escrituras.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Diálogos sobre realidades

Un gran amigo me hizo llegar este bello diálogo entre un maestro de la Advaita (no dualidad) y un devoto.

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Devoto: Últimamente han aparecido algunos escritos sobre lo que ocurre después de la muerte, inclusive versiones cinematográficas como la película Más allá de los sueños (What Dreams May Come) de Vincent Ward ¿Son reales esas ciudades y lugares ultraterrenos descritas en esos textos y versiones cinematográficas?

Maestro: Y dígame, ¿qué es la realidad para usted?

Devoto: Esto que está y observo aquí, en este momento; mi cuerpo es real pues puedo verlo y sentirlo; esta mesa a mi lado también es real, así como esa puerta. Ellas son reales y lo puedo comprobar sin error cuando sea necesario. En esa realidad yo confío, pues la ciencia me ayuda a reconocerla. Sin duda alguna en esa realidad tengo plena confianza, pues puedo compartirla con las demás personas. No veo error en ella, ni en el método para abordarla.

Maestro: ¿En donde está esa realidad cuando usted está en sueño profundo?

Devoto: En ese estado no la percibo, pero vuelvo a hacerlo cuando despierto. Que no la perciba durante el estado de sueño profundo no significa que ella no exista. La prueba es que la avisto inmediatamente después de mi despertar a cada mañana. Por ese motivo, tengo total certidumbre en ella, no tengo dudas sobre eso.

Maestro: Está bien. Cuando usted está durmiendo y soñando sólo sus sueños aparecen como reales, inclusive hay lugares, personajes, sensaciones, historias que se desarrollan, espacios y hasta pueden haber ciudades como las descritas en esas películas. Pero todo eso desaparece súbitamente cuando usted despierta. Parece que usted puede percibir y vivenciar varias realidades que se alternan seguidamente, entre la vigilia y la actividad onírica. Y eso ocurre con bastante frecuencia, ¿de acuerdo? Tanto la realidad en la vigilia como las realidades oníricas tienen personajes y sensaciones, espacios y percepciones de un transcurso temporal; sin esto último no seria posible contar una historia, ¿de acuerdo?

Devoto: Puede continuar…

Maestro: En esas realidades usted se siente finito y temporal, se identifica con algo concreto, ejerce la acción de un sujeto que puede conversar, intercambiar opiniones, hacer preguntas y dar respuestas, le puede ocurrir algo o puede realizar algo que tenga alguna consecuencia.

Devoto: De acuerdo.

Maestro: Durante el sueño profundo (sin sueños) usted descansa de la percepción de esas realidades, que aparecen como un yugo que carga sobre su espalda. En el estado de sueño profundo usted no se identifica con nada ni con nadie y todo permanece calmo, no hay ansiedad, deseos, sensación de culpa. No hay sufrimiento.

En las realidades de vigilia y oníricas el común denominador es la actividad mental y su consecuencia directa: el pensamiento. Esto último puede ser comprobado por la ciencia. Es el pensamiento lo que hace posible la identificación con algo, que hace parte de esas realidades.

Devoto: Me parece aceptable lo que dice.

Maestro: Perciba que si el pensamiento cesa (como ocurre en el estado de sueño profundo) todo pasa a estar bien. Esto le permite descansar, y hasta diría que le da la oportunidad de desintoxicarse de las fijaciones que usted aprendió desde que nació.

Devoto: Puede continuar…

Maestro: ¿Qué hay detrás de ese inicio, al que llamamos de nacimiento? ¿Y qué viene después de ese fin, al que llamamos de muerte? ¿Por qué en vez de hacer esas preguntas no intenta serenar su mente, tal como ocurre en el sueño profundo?

Desintoxíquese de esas realidades que la mente agitada crea. Ahora hasta los físicos modernos nos dicen que el observador es fundamental para la física, y que hasta él mismo aparece como un parámetro fundamental en los sistemas de ecuaciones que describen los fenómenos físicos, en los niveles macro y micro (la física relativista y la física quántica, por ejemplo). Y en esa física el objeto de estudio es “esa realidad”, la del estado de vigilia, aquella que usted tanto admira y confía.

Por lo menos hágale caso a los físicos, busque el observador de la realidad en el estado de vigilia, y de las realidades oníricas. ¿En donde está el observador? ¿Quién es realmente? Para esto calme un poco su mente - recuerde la sensación de sueño profundo. Allí percibirá un estado al que llamaremos de Realidad y, si esto ocurrir, en ese instante habrá resuelto todas sus dudas y problemas.

En ese estado verá que usted no es diferente de esa Realidad, que usted es un continuo con ella, y que esa Realidad no nace ni muere, ella es eterna e infinita. Cuando esto ocurra, si quiere, vuelva a indagar sobre esas realidades de las que hablamos anteriormente, con sus percepciones, ansiedades, responsabilidades, personajes, lugares, ciudades, espacios y tiempos. Y hasta podrá preguntarse sobre supuestas realidades ultraterrenas. Pero dudo mucho que usted ya sintiéndose eterno e infinito quiera saber algo nuevo sobre ellas.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Diálogos con Ramesh Balsekar

Ramesh Balsekar estudió economía en el London School of Economics y trabajó durante muchos años en el área financiera, hasta jubilarse. En algún momento, después de su jubilación, encontró el amigo espiritual y pudo tomar conciencia profunda de sí mismo, de esa viva realidad para la cual somos miopes - y hasta un poco torpes. Devoto de Sri Ramana Maharishi escribió varios libros de divulgación de la Advaita Vedanta. Uno de sus diálogos con estudiantes está traducido aquí.

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Ramesh: La mente no está separada de la conciencia. La mente no es diferente, ella es parte del organismo cuerpo-mente. Este último es parte de la manifestación, y la manifestación es una parte de la realidad.

Ramesh: ¿Cual fue el mensaje principal que usted captó del libro I Am That (Yo Soy Aquello)?

Freddie: No me fijé en algún mensaje especial, pero pude percibir que mi mente funciona como un mico. Ella siempre necesita agarrarse en alguna cosa, y si esta cosa se va o desaparece, entonces ella se agarra de alguna otra cosa. Y de esta manera se queda siempre ocupada.

Ramesh: ¿Mas el libro no le dijo para aquietar su mente, que como usted dijo se comporta como un mono? Creo que el libro le dijo que el problema es con la mente mico. ¿No le dije para aquietarla? Usted viajó 5.000 millas hasta aquí - ¿existe algo que espera de mí?

Freddie: Existe la expectativa de que tal vez el señor pueda desactivar mi mente.

Ramesh: Y penas presionando el botón del control remoto y la mente mico para... Mas dígame, Freddie, si yo fuera capaz de hacerlo, ¿como Freddie viviría su vida sin la mente?

Freddie: Tengo la leve sospecha de que la vida se tornaría más fácil.

Ramesh: ¡Correcto! La vida quedaría bien simple sin la mente mico. Entonces lo que usted quiere desconectar no es propiamente la mente, sino la mente mico. Por este motivo propongo el concepto de que existen dos aspectos de la mente: uno es la mente mico, o la mente pensante, la mente que hace preguntas, ofrece respuestas, y hace preguntas adicionales a aquellas respuestas, y a así sucesivamente.

Por otro lado, existe otro aspecto de la mente al que llamo de mente actuante. Es de la mente actuante que Freddie precisa vivir su vida. Aquella mente actuante está apenas focalizada en hacer lo que es necesario para ser hecho en aquel momento, de acuerdo con las circunstancias. Ella ni siquiera está interesada si aquello que está siendo realizado es necesario o no, y tampoco está interesada en las consecuencias. Ella está apenas focalizada en hacer el trabajo que esta siendo realizado, y no está preocupada con “quien” está haciendo el trabajo.

Es la mente pensante que dice: “yo estoy haciendo ese trabajo, y yo debo dicernir sobre las consecuencias”. Por lo tanto la mente pensante siempre piensa sobre las consecuencias en un futuro posible. La mente actuante no está interesada con el futuro.

¿Por qué la mente actuante no está interesada con el futuro? Porque aquella que está interesada con las consecuencias es la mente pensante, el ego. En la mente actuante no existe el individuo, o sea, ningún ego que haga el trabajo. Entonces, ¿quien estaría preocupado con las consecuencias? En la mente actuante no existe el individuo realizador – aquí sólo el trabajo está siendo realizado.

El individuo realizador es la mente pensante, esperando conocer: “después del trabajo hecho, ¿que acontecerá conmigo?” El término “conmigo” es la mente pensante, el ego. El ego, de acuerdo con mi concepto, es la identificación con el nombre y la forma, como un individuo, con el sentido de realizador. Cualquier cosa que sucede con este cuerpo significa “yo” haciendo esto y, por lo tanto, “yo” soy quien irá a sufrir las consecuencias.

Freddie: Existe siempre el deseo de tomar la mejor decisión y lograr el mejor resultado – siempre, siempre, siempre.

Ramesh: Entonces, es siempre el “yo”, el ego - el realizador – quien dice: “yo” estoy haciendo el trabajo. De acuerdo con mi concepto, la mente que conceptúa puede ser aquietada si existir la total e incondicional aceptación de que no existe el individuo realizador. Todo apenas ocurre. Mientras exista un individuo realizador que piensa que “él” está realizando esto o aquello, entonces él está inclinado a pensar, a preocuparse con la responsabilidad y las consecuencias. Esta es la mente pensante. Mas la atención puede ser focalizada en el trabajo que está aconteciendo sin usted pensar o sentir que es “usted” quien está realizando el trabajo. Esta es la mente actuante.

El real problema es como Freddie llega a la total e incondicional aceptación de que Freddie nunca es el realizador, que el hacer apenas está aconteciendo. Esto ocurre a través de la práctica y experiencia personal. Todo el hacer que Freddie piensa que es “su hacer”, no es en sí porque Freddie lo hace, sino a pesar de él. Y usted sabe que Freddie no consigue todo lo que él quiere durante todo el tiempo. Por lo tanto, lo que ocurre nunca está sobre el control de Freddie, y esto usted lo conoce a través de la experiencia práctica, de la experiencia personal. ¿Cuando Freddie dejará de sentir el peso de la responsabilidad y las consecuencias? Sólamente cuando esté totalmente convencido de que él no es el realizador de cualquier acción que acontece. Jamás Freddie es el realizador, y no sólo él, nadie es el realizador de nada. Ningún ser humano es el realizador.

Freddie: ¿Quien llega a esa conclusión?

Ramesh: Correcto. Aquel que llega a esa conclusión en el comienzo es el ego, aquel que piensa que él es el realizador. Gradualmente lo que acontecerá es el ‘yo’, el ego, que llegó a la conclusión de que él no existe como tal, irá elaborando cada vez más este hecho, a través de la experiencia personal (es decir, de que él no hace nada). Entonces, el ego se torna cada vez más frágil, y si esto es la voluntad de la Fuente, el ego colapsa, desaparece.

Si el ego colapsa, ¿como este organismo cuerpo-mente funcionaría? La respuesta es que el organismo cuerpo-mente continuará a funcionar exactamente como funcionaba antes. Antes era la Fuente que funcionaba a través de este organismo cuerpo-mente, y en el futuro la Fuente continuará funcionando a través de este organismo cuerpo-mente. Antes Freddie pensaba que él funcionaba. Ahora Freddie sabe que él no está funcionando. El propio funcionamiento en sí mismo continuará en el futuro exactamente de la misma forma que en el pasado.

Freddie: Existe la creencia de que yo tengo que cuidar de mí mismo.

Ramesh: Cierto. Lo que toma cuenta de sí mismo es la mente pensante. La mente actuante continua a realizar lo que es necesario, de acuerdo con las circunstancias. Por lo tanto, Freddie aún continua como alguien aceptado por la sociedad como realizador y responsable por sus actos. Entonces, ¿que acontece? Un acto acontece, una acción acontece, y esos actos o acciones ocurren por la voluntad de la Fuente o Dios. La voluntad de Dios con respecto a cada objeto cuerpo-mente es lo que yo denomino de destino de aquel cuerpo-mente, que fue impreso en el momento de la concepción.

Entonces, ¿que es la vida? De acuerdo con mi concepto a vida es apenas una multitud de objetos cuerpo-mente a través de los cuales la Fuente está funcionando. Nosotros podemos apenas aceptar lo que está aconteciendo. Nosotros nunca podemos conocer el porqué la Fuente está realizando lo que Ella está haciendo. ¿Por qué? Porque si usted quiere saber porqué Dios está haciendo lo que El está haciendo, entonces lo que está sucediendo es que el objeto creado está queriendo conocer la voluntad del Sujeto creador. ¿Como esto es posible? Por lo tanto, el sujeto creado, que fue agraciado con el regalo del ego, el sentido de realizador, la mente pensante, sólo puede apenas aceptar la magnificencia de la creación de Dios. El objeto, el ego, ni siquiera puede intentar comprender porqué Dios hace lo que hace.

Shen: ¿Usted está diciendo que debemos escapar de la mente pensante?

Ramesh: No, ¡yo no dije eso! ¿Quien va a escapar de la mente pensante? Aquel que se supone que quiere escapar de la mente pensante es el ego. Por lo tanto, si es de la voluntad de Dios y si éste es el destino de aquel organismo cuerpo-mente la mente pensante se escapará. Usted no puede escapar de la mente pensante. Usted es la mente pensante. Y la mente pensante se irá cuando usted sea capaz de analizar sus acciones y llegar a la conclusión de que usted no está realmente haciendo nada.

Shen: Mas algunas veces es necesario ver hacia adelante.

Ramesh: Sí, usted quiere decir que debe planear las cosas. Claro. Suponga que el sabio tiene que tomar un avión a la media noche. El planeará cuando es mejor partir para el aeropuerto, cuando cenar antes de partir, cuando llamar un taxi. Todo esto es un planeamiento de la mente actuante. No es de la mente pensante. Pero en el caso de una persona común la mente pensante estará haciendo los mismos planes. ¿En donde estará la diferencia? La persona común dirá: “yo hice este planeamiento. Suponga que el taxi tenga un problema con una llanta. Suponga que no sea capaz de llegar al aeropuerto. Suponga que el avión no parta. Suponga que el avión se averíe”. Todo esto es de la mente pensante, lo que no acontece con el sabio. El hace lo que se supone que debe ser hecho, y sabe que cualquier cosa que pueda acontecer en el futuro no estará bajo su control.

Shen: Esto suena muy razonable y lógico, pero no es realmente internalizado por mí.

Ramesh: Esto es internalizado solamente cuando usted hace sadhana o práctica, analizando sus acciones y descubriendo si esto es ‘Shen’, quien está realizando las acciones, o si éstas están simplemente aconteciendo. Y si estas acciones estuviesen aconteciendo y usted en el día siguiente llegar a la conclusión de que la acciones apenas acontecieron, que ‘Shen’ no hace nada, entonces surge la pregunta de que si ‘Shen’ no está haciendo nada ¿‘quien’ es ‘Shen’? ¿Quien soy yo? La pregunta y la respuesta surgen de la misma Fuente – no existe ‘Shen’. El punto es que la acciones apenas está aconteciendo a través del organismo cuerpo-mente, no de acuerdo con la voluntad de ‘Shen’, mas de acuerdo con la voluntad de la Fuente. Entonces ‘Shen’ meramente observa que todo lo que está aconteciendo no es una acción de ‘Shen’.

Prem: Yo realmente no tengo ninguna pregunta. Tengo curiosidad, supongo, mas no preguntas importantes.

Ramesh: Curiosidad es la mente pensante. La mente pensante hace una pregunta. La mente pensante arranca una respuesta. La mente pensante arranca preguntas subsecuentes basadas en las respuestas, y la mente pensante provee respuestas subsecuentes, y entonces vienes subsecuentes preguntas. ¿Usted percibe?

Ramesh: El sabio considera las consecuencias cuando hace un plan. El vuelo puede ser perdido independientemente de lo planeado por la mente actuante. El sabio no está preocupado con las consecuencias de la pérdida del vuelo. Por esa razón el sufi dice: “Confíe en Dios, mas amarre su camello”. Es la mente actuante la que amarra el camello y cuida de que la cuerda sea amarrada apropiadamente. Después de esto, es la mente pensante la que se preocupa con lo que ocurriría si alguien se robara el camello.

jueves, 3 de junio de 2010

Mi casa

Hoy recibí un toque en mi corazón,
era un mensaje carente de señales específicas.
No eran sílabas que se escuchan o se intepretan.
Era ese sentir de que “ésta es tu casa”

Este sitio y este lugar es tu casa - me decía -
y puedes sentir que estás en ella.
Ese local en donde tu corazón bate,
al ritmo vital, marcado por el tambor del universo.

Ese local es tu templo, no es exactamente una iglesia.
Muchos buscan la paz en los templos externos
los cuales pueden ser iglesias, mas también suelen ser
los centros comerciales - me dijo.

Mi templo está aquí, siempre estuvo aqui,
y la puerta siempre estuvo abierta (sólo ahora lo percibo).
Había un guardián que me impedía verla.
Era el miedo, y aquellos deseos cuyo efecto colateral
continúa siendo el miedo (y no es cualquier tipo de miedo...)

Tuve que escoger entre seguir aquel guardián
o entrar directo por aquella puerta.

Me puedes visitar, mi casa siempre será tuya
- literalmente es tu casa. Sólo entrando para ver
(...Ser allí y en cualquier lugar...)
Y ahora me digan ¿como podría volver atrás?

martes, 16 de marzo de 2010

Sobre creencias

Cuenta una historia que una vez un científico demostró ante un gran auditorio la existencia de Dios. Todos los presentes se quedaron maravillados ante la elocuencia y formalismo científico de los argumentos expuestos. Al día siguiente el mismo científico demostró con igual rigor y ante el mismo auditorio la inexistencia de Dios.

Una vez le preguntaron al gran físico Carl Sagan sobre el tema y respondió con un argumento como este: “si me preguntan como físico sobre la necesidad de alguna inteligencia divina para entender el origen físico del universo yo diría que la existencia de Dios no se hace necesaria. Lo único que me deja perplejo es como el funcionamiento del universo puede ser tan bien expresado usando ecuaciones matemáticas”. Para este científico Dios - si por acaso existiera- debería ser un gran matemático. De la misma manera para un artista la Divinidad sería la máxima expresión de la creatividad.

Una de las maravillas de transitar más allá de lo mental es que nos podemos librar de creencias, teologías y teorías sobre lo espiritual. Si todos hiciéramos este trabajo tal vez todas las iglesias y sectas entrarían en fase de extinción (como ocurrió alguna vez con los dinosaurios), llevándose consigo y para siempre todos sus dogmas e inquisidores.

En el silencio profundo de la meditación y en la entrega de la devoción la existencia o inexistencia de Dios deja de ser un problema. Y como en ese estado no hay palabras ni pensamientos, tampoco hay teologías ni teorías. Esto nos abre un espacio para sentir y a vislumbrar una suave y cálida presencia: la del Ser, manifestandose expontanea y libremente en cada uno de nosotros.